27 marzo 2013

Respuesta incorrecta

-Daniel Barenboim: ¿Cuál es la dinámica?
-David Kadouch: Piano

-D.B.: ¿Cuál es ahí la dinámica?
-D.K.: Es aún la misma. Es pianissimo. Todo aquí.
-D.B.: Entonces, ¿por qué tocas más [fuerte]?
-D.K.: Porque me gusta.
-D.B.: Lo siento mucho, con todo el debido respeto, [la respuesta] no es suficientemente buena.
Si me hubieses dicho: toco fuerte aunque no está escrito porque hay una novena disminuida [sic], yo habría dicho: ¡Chapó!
Quizá no esté de acuerdo, pero al menos habrías pensado en ello por alguna buena razón. Decir “porque me gusta” no está lo bastante bien.

     Extracto del vídeo de la clase de Daniel Barenboim a David Kadouch acerca 
de la sonata n. 16, op. 31, n. 1 en Sol Mayor de Beethoven (27'50'').



Aunque ya tienen algunos años, siempre es recomendable volver a echar un vistazo a la serie de masterclasses de Daniel Barenboim sobre sonatas de Beethoven. El Barenboim intérprete (en su doble faceta de pianista y director) te puede gustar más o menos, pero está claro que su conocimiento de las sonatas de Beethoven es realmente profundo y sus observaciones son generalmente bastante reveladoras. Personalmente me gusta bastante su enfoque analítico, sin que esto signifique minimizar el contenido afectivo o expresivo de la interpretación.[1]

Además ahora podemos seguir las masterclasses con subtítulos en español (excepto la de Perianes):




[1] El propio Barenboim lo explica así:
“También en la música, el intelecto y la emoción van de la mano, tanto para el compositor como para el intérprete. La percepción racional y emocional no sólo no están en conflicto entre ellas, sino que cada una guía a la otra para alcanzar un equilibrio de comprensión en el que el intelecto determina la validez de la reacción intuitiva y el elemento emocional proporciona a lo racional la sensibilidad que humaniza el conjunto. Algunos músicos ceden a la creencia supersticiosa de que un análisis demasiado completo de una pieza musical puede destruir la cualidad intuitiva y la libertad de su interpretación, confundiendo el conocimiento con la rigidez y olvidando que la comprensión racional no sólo es posible sino absolutamente necesaria para dar rienda suelta a la imaginación.” (Barenboim: El sonido es vida: El poder de la música, ed. Belaqva, p. 65)