30 enero 2013

Oda a una flor


Ojeando el blog ZTFNews me he topado con este video de animación en el que Fraser Davidson ilustra unas palabras del físico Richard Feynman, extraídas de una entrevista del programa Horizon de la BBC.







"Tengo un amigo artista que suele adoptar una postura con la que yo no estoy muy de acuerdo. Él sostiene una flor y dice: “Mira qué bonita es”, y en eso coincidimos. Pero sigue diciendo: “¿Ves?, yo, como artista, puedo ver lo bello que es esto, pero tú como científico, lo desmontas todo y lo conviertes en algo anodino”. Y entonces pienso que él está diciendo tonterías. Para empezar la belleza que él ve también es accesible para mí y para otras personas, creo yo. Quizá yo no tenga su refinamiento estético, pero puedo apreciar la belleza de una flor. Pero al mismo tiempo, yo veo mucho más en la flor de lo que él ve. Puedo imaginar las células que hay en ella, las complicadas acciones que tienen lugar en su interior y que también tienen su belleza. Lo que quiero decir es que no sólo hay belleza en esta escala de un centímetro: hay también belleza en una escala más pequeña. También los procesos , el hecho de que los colores de la flor evolucionan para atraer insectos que la polinicen es interesante, pues significa que los insectos pueden ver el color. Añade una pregunta: ¿existe también este sentido estético en las formas inferiores?, ¿Por qué es estético? Todo tipo de preguntas interesantes que ponen de manifiesto que un conocimiento de la ciencia añade algo a la excitación, el misterio y la admiración por una flor. No entiendo como puede restar."

Quizá te estés preguntando ¿Y que pinta esto en un blog de música?  Pues bien, me ha parecido que, salvando las distancias, esa filosofía puede ser aplicable cuando nos acercamos a la música. Por una parte, lo bueno que tiene la música es que en principio no necesitas saber nada para disfrutarla. Pero es que hay mucho más detrás de lo que suena.  Montones de cosas que quizá no percibimos directamente al escuchar la música pero que están ahí, y que podemos descubrir a través del análisis: desde la evolución de un pequeño motivo en una sinfonía de Brahms, hasta la lógica en la trayectoria armónica de una obra pianística de Schubert o la maestría en el tratamiento contrapuntístico de la Ofrenda Musical de Bach. Efectivamente, como bien dice Feynman todo esto suma y añade emoción  y excitación en la apreciación y el disfrute de la música.